Pica, Región de Tarapacá Oficina de Turismo: (57) 2741 841 --° Clima en Pica
Visitas: 1.580.032 | Sitio Municipal
Inicio Historia Gastronomía Mapa Transporte Sitio Municipal
Historia de Pica

Anécdotas de Pica

Voces del territorio

Anécdotas y memorias del Oasis

Pequeñas historias que la gente de Pica y Matilla ha guardado con cariño: la visita de un presidente, un cura ocurrente, las carretas que cruzaban la pampa, las pestes de antaño y un obispo que terminó en un burro. Estampas del Pica antiguo, contadas por quienes las vivieron.

8 anécdotas Pica · Matilla · La Banda Testimonios y relatos
1957 · La Comuna El presidente Carlos Ibáñez del Campo en Pica
Anécdota piqueña

La bienvenida del mango

En su segundo mandato, el presidente Carlos Ibáñez del Campo decretó la creación de la comuna de Pica el 18 de enero de 1957. Ibáñez había visitado antes el pueblo: una gran comitiva de piqueños y matillanos lo recibió a la entrada del oasis, donde hoy está el antiguo consultorio.

Personas influyentes le prepararon un almuerzo bajo la sombra del mango padre, en la hacienda de la Comunidad, donde se degustaron los mejores vinos y deleitosos cócteles. Es muy recordado el sabroso picante de conejo de la piqueña Catalina Vásquez: el presidente hasta se chupó los bigotes, de lo exquisito que estaba.

La anécdota es que, en pleno banquete, cayó sobre la mesa un maravilloso mango, como expresando gratitud y dando una especial bienvenida a tan ilustre visita.

Matilla · 1989 El cura párroco Luis Frederich
El cura párroco Luis Frederich

Los cócteles de Matilla

«El señor cura don Luis siempre ocupaba a mi marido, Heriberto Huarcaya, para que lo llevara todos los domingos y otras fiestas a Matilla, donde oficiaba la misa de mediodía.

Me contaba Beto que los Loayza —la Manuelita grande y la Manuelita chica— le servían exquisitos cócteles. Cuando regresaban, el señor cura, sonriente, me decía: "Chela, hemos llegado tarde porque tu marido se dedica a enamorar mujeres en Matilla". Yo siempre le servía una ginger-ale para el calor.»

Matilla · 1918 Interior del Almacén La Italia, Matilla 1918
Memoria fotográfica

El Almacén «La Italia»

Interior del Almacén «La Italia», del ciudadano argentino e hijo de italianos Alberto Benvenuto, que funcionaba en la gran casona propiedad de la familia Paniagua, frente a la plaza de Matilla, en 1918.

Se agradece el valioso aporte del señor piqueño Francisco Palape, quien prestó el antiguo libro donde aparece esta fotografía.

Pica antiguo · Salud La vinchuca, insecto que produce el mal de Chagas
Memoria del territorio

Las pestes del Pica antiguo

En Pica los primeros asentamientos humanos se ubican en la parte alta de La Banda, lugar que daba mayor seguridad ante las inundaciones y protegía de los insectos que producían fiebres y muerte.

El paludismo trajo mortandad en todas las quebradas del norte. Por eso se reconoce la gran obra del doctor Juan Noé Crevani, quien trajo el pececito gambussia para controlar las larvas del zancudo que origina la peste —por eso debemos cuidar este pececito que vive en nuestras cochas— y trabajó para erradicar el mal de Chagas producido por la vinchuca. En reconocimiento, el hospital de Arica lleva su nombre.

En la cordillera se ensañó la viruela. El rostro de muchos quedó lleno de hoyos, que llamaban "carcaraña". La burla no se hizo esperar; recuerdo los rostros de Ciriaco, María, Hipólito, Jacinto (Pichincho) y Pío Mollo. Son voces del territorio: diálogos entre la memoria y los vientos del desierto.

Tradición · Poema Las carretas de Pica
Estampa piqueña

Las carretas de mi pueblo

Hasta el año veinticinco, más o menos, cada día Pica vio mañana y tarde traficar por sus calles las carretas rechinantes, con su toldo polvoriento y su cansino traquetear. Eran de don Félix Manzano, Manuel Pérez, Félix Varas, Raimundo Montaño y otros, dueños de aquellos medios de transporte del ayer.

Pasaban recogiendo cajones, canastas y encomiendas con los frutos en sazón, saturando las calles con el polvo de guayabas, mangos, flores y cedrón. Casi a las diez de la noche iniciaban el viaje desde Pica por la arena para llegar a Pintados tras ocho largas horas, donde trasladaban carga y pasajeros al tren, y regresaban a las seis de la mañana entre el frío y la camanchaca del amanecer pampino.

No faltaron las historias narradas por carreteros: "que una bruja por las patas a las mulas espantó, abrazándolas en llamas, y que hasta los pasajeros al bufido de las bestias despertó…" "que una luz color celeste por la arena jugueteaba…", "que un perro tan negro como el carbón por la huella se cruzaba", o que era "el pije", o "la viuda", o "el duende de sombrero ale". De ese ayer nada ha quedado… como el vendaval que pasa todo se lo ha llevado el tiempo sin rastro dejar; hoy tan solo me imagino ver pasar frente a mi casa, cual fantasma, una carreta con su rudo traquetear…
La Banda · Relato El rey de los mangos cortando fruta en La Banda
Anécdota piqueña

El rey de los mangos

Desde niño trabajé muchas veces como "manteador" oficial del cortador de mangos Juan Valdés, conocido como "el rey de los mangos". Era conocido su temor por las ratas que hacían su nido entre el follaje de los mangos.

Un día que trabajábamos en el sector de La Banda, en la chacra La Comunidad, descubrimos un inmenso nido de ratas hecho de hojas secas en un árbol que se debía cortar. "El rey de los mangos" destruyó el nido con una caña con gancho, pero empezaron a huir las ratas, inmensas, como del porte de un gato mediano.

Era de verse cómo "el rey de los mangos" se bajó del alto árbol más rápido de lo que esto escribo, como un verdadero mono; y como caían ratas y más ratas —unas diez o doce—, los dos arrancamos a escondernos detrás de un chañar.

1880 · San Andrés Iglesia de San Andrés de Pica
Relato histórico

El obispo que echaron de Pica

A fines de 1880 asume como administrador apostólico de la provincia de Tarapacá el obispo chileno Guillermo Carter, quien designa al presbítero Luis Silva Lezaeta como cura párroco del oasis de Pica.

Al poco tiempo, Silva Lezaeta recibe la orden de trasladar las magníficas campanas de la iglesia de Pica a la catedral de Iquique, aduciendo que la pequeñez del oasis no merecía tales campanas. El presbítero se niega. Entonces Carter viaja al oasis para ordenar personalmente el traslado y prohibir costumbres de las fiestas religiosas, pero no contaba con el carácter del piqueño, altanero y rebelde, que lo toma en peso, lo mete en la diligencia y lo manda todo humillado a Iquique.

Los piqueños, en recuerdo de este episodio, crearon estos versos en tono jocoso:

El gordo obispo no acepta, celoso de su mandar, a la bella de madera sin permiso pastoral. Todas las gentes del pueblo —esto es poder popular— ponen al obispo gordo en un burro con su bozal. Y en la puerta del pueblo dicen: «¡No vuelva nunca más!». Esto pasó pa' que sepan, "por el año de cuán tuá".

El prepotente obispo Carter, en venganza, retira al presbítero Silva Lezaeta de la parroquia de Pica y lo manda a Calama y a Antofagasta, donde con los años llegaría a ser obispo de la ciudad.

Longacho · Testimonio La cruz del cerro Longacho
Testimonio

La cruz del cerro Longacho

«Mi papá Franklin Luza y mi tío Enrique Luza, siendo niños de unos 14 años, fueron con el cura Luis Frederich, con mucho esfuerzo, en unas "cachurretas" que apenas andaban, hasta por ahí cerca; y después ellos mismos arrastraron los palos —de madera de guayabo— de la cruz.

La cruz tiene una cosa que poca gente sabe: el cura Frederich era muy ocurrente y le pegó una cantidad de espejos chicos. ¿Para qué? Porque el día que la inauguraron puso a una persona en Canchones y empezó a mover la cruz de tal manera que el espejo reflejara el sol hacia allá, y el otro, con otro espejo, le confirmaba la cosa.»